Trillo hace oídos sordos a las durísimas declaraciones de los familiares de las víctimas del Yak-42
“Recibimos amenazas del coronel diciéndonos que no habláramos nada de lo que nos pudiéramos arrepentir"
Federico Trillo, portavoz de Justicia y Libertades Públicas del Partido Popular, sigue evitando hacer declaraciones sobre el juicio por la identificación errónea de 30 víctimas del accidente Yak-42 ocurrido en Turquía el 26 de mayo de 2003, cuando él regentaba el Ministerio de Defensa. Trillo ha acudido esta mañana a la comisión de Justicia del Congreso en la que comparecía el nuevo titular de esa cartera, Francisco Caamaño, y en los pasillos del hemiciclo ha sido abordado por un grupo de periodistas que buscaban su opinión del proceso que comenzó el anterior lunes en la Audiencia Nacional. “Creo que ahora es la comparecencia del nuevo ministro de Justicia”, se ha limitado a apuntar. Mientras él eludía el tema, en la Audiencia Nacional ha tenido lugar una sesión durísima: los familiares de las víctimas han relatado su calvario, “amenazas” incluidas, con testimonios que ponen los pelos de punta.
El ex ministro de Defensa no acudía al pleno del Congreso desde el pasado martes, cuando votó las iniciativas que se debatieron pero tampoco atendió a las preguntas de la prensa. Mientras Trillo obviaba la polémica sin dedicar ni una sola palabra de condolencia a los familiares de las víctimas, cinco de ellos han testificado en la Audiencia Nacional. Sus testimonios han sido durísimos, incontestables.
Testimonios durísimos
“Me entregaron la bolsa 14, mi hijo era la 16”, aseguró Amparo Gil, una madre destrozada que contó cómo descubrieron los engaños: preguntando al principal acusado, el general Vicente Navarro, si había visto cicatrices en los restos mortales de su hijo, el sargento Francisco Cardona. “Dijo que no, y mi marido y yo supimos que estaba mintiendo. Nuestro hijo tenía cicatrices en todo el cuerpo, así que le dijimos: ‘Vámonos de aquí porque nos están mintiendo’”. “Recibimos bastantes amenazas del coronel de la base diciéndonos que no habláramos nada de lo que nos pudiéramos arrepentir algún día", prosiguió. Por si fuera poco, el mismo militar les impidió ver el cuerpo de su hijo alegando que estaba "prohibido abrir los féretros".
Objetos personales
Gil ha apuntado que aunque su "corazón sabía que los restos que les habían entregado no eran los de su hijo, confirmó las sospechas cuando su marido regresó de Turquía con varias chapas, insignias identificativas, esferas de reloj y otros objetos personales de los fallecidos que no habían sido entregados a las familias respectivas.
“Poco respeto”
Teresa Jiménez Cabello, viuda del brigada Juan Carlos Jiménez Sánchez, también rompió a llorar al contar que su esposo fue incinerado por error. "Yo no quería que fuera incinerado, eso también fue un golpe para nosotros", relató. Ha sido “un machaque y maltrato psicológico a las familias” y se ha tratado con muy “poco respeto a los familiares y a los propios muertos”, prosiguió. Jiménez ha apuntado que el principal acusado en el juicio, el general Vicente Navarro, le aseguró que el cuerpo había sido identificado. “Sé a ciencia cierta que no se equivocaron sino que no hicieron nada, no lo identificaron”, y “no pedimos que la identificación fuese rápido ni nada”.
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